Comienza el relato de un nuevo viaje. La verdad es que cada viaje es como empezar una nueva historia que todavía no está escrita, y eso es lo bueno de viajar, que siempre pasan cosas que consinguen sorprenderte.
Esta historia comienza hace tiempo cuando Di y yo decidimos ir a Barna, ella no lo conocía y para mi Barcelona está en la lista de lugares para pasar mi vida, así que a las 4 del viernes ya estábamos el bus. Vale, no quiero ningún comentario sobre el bus y sus 8 horas, que ya bastante sufrimos, sobre todo por el señor maleducado y chibato que nos tocó delante q en vez de 50 años parecía que tenía 2. Llegamos a Sants a las 12:15 y al metro en busca del Ideal Youth Hostel (el nombre tiene guasa), al metro de Barcelona le damos menos puntos que al de Madrid.
Por fin llegamos a "casa", entramos con muchas ganas porque las china, filipina o peruana, no está clara su nacionalidad, nos dió una grata bienvenida, pero al ver la habitación y después del numerito que me montaron por la mañana con la toalla no tengo ningún comentario más sobre el hostal, os dejo sacar vuestras propias conclusiones.
Con el percal no nos ibamos a quedar sobando ya, asi q nos fuimos a beber sangria con los amigos de Jorge (un amigo de Diana del erasmus), estuvo bien pero era el primer dia y no me consiguieron forzar para ir a la discoteca gay de momento.
El sábado fue día de guiris, con la cámara en ristre, la guía y el plano, partimos con la misión de patear el centro. Barrio Gótico, plaza san jaume, plaza del rey, la catedral y múltiples callecitas...pero se nos hacía ya muy duro y comenzamos con las cañas. Total que paseando nos metimos en el mercado del tejado de azulejos, ni los de barcelona saben como se llama, porque no es la boquería, pero siempre gusta tomarse una caña al lado de una pescadería. Con unas cuantas cañas nos dirijimos al paseo de gracia para ver los edificios de gaudí pero decidimos parar a comer, con su botella de vino de mesa peleón incluido, ya vimos las casas con poca claridad pero bueno Gaudí se aprecía mejor bajo un estado etílico.

Tras la casa batlló y la pedrera, tocaba la sagrada familia.

Todo andando asi que ya no podíamos más y nos fuimos al hostal a dormir la siestecita. 1 hora después volviamos a salir por la puerta, esta vez teniamos un guía de excepción y Jorge nos enseñó la Plaza de San Felipe Neri, la Iglesia de Santa María del Mar y el puerto. Cañas y pan tumaca. Sangría. Y tras esta suma de alcohol fui engañada y me llevaron al Arena, un capitán de barco-contable nos casó a diana y a mi, diana se dió unos cuantos besos con un pavo con gafas de sol (q yo creo q era bizco) y yo me dí a las drogas porq allí era la única forma de estar y al final me lo pasé genial aunq el camarero no se dejase sobornar por una teta jeje.
Eran las 7 cuando llegamos al hostal, cuando llegamos, nuestra amiga china-filipina-peruana, nos abre y nos dice: pero, ¿no habeis dormido? y nosotras: NO y ella :Ay pobrecitas!!! pero por dios señora que llegamos super ciegas a mi no me dabamos ninguna pena.
El cuerpo se resintió al día siguiente y decimos echarnos a morir en la Barceloneta. El Arenal, cuyo mayor atractivo como restaurante son los camareros, a los que no podíamos decir q no (sólo respecto a la comida Migue) y acabamos comiendo una ensalada, una paella, una sangría y una tarta de manzana, todo estaba genial y encima al lado de la playa, al final vino lo mejor, la clavada de 50 euros (entre 2) pero a diana le dio igual cuando el camarero le dijo q diana era un nombre muy bonito.
Nos echamos una mini-siesta en la playa y tras mojarnos los pies,volvimos al liceu (q no es la opera).
Quedamos con Toni, que ya se ha acomodado en la clase bohemia y se ha vuelto un pijo :P y nos dirijimos al parc Güell, demasiado alto para mi gusto, pero con el mismo encanto de siempre aunq a Di le decepcionara. Aumentamos el numero de personas con amigos y la novia de toni y más cañas.

Cómo no, salió el tema Cataluña y de nuevo volví a estar en contra de todos, pero es que lo siento mucho, será que no he nacido en una tierra que se ama tanto a si misma, será que he aprendido a querer al mundo en general, será que me molestan las fronteras, que no me gusta encasillarme, que me gustaría que la gente mirara más allá de sus ombligos, pero al final, soy yo la loca. La verdad es que el año pasado cogí bastante práctica en que nadie estuviera de acuerdo conmigo, sobre todo cuando en las discusiones sólo había un catalán y un gallego, así que ya no me afecta demasiado jeje.
Ya me callo ya, que vaya parrafada estoy escribiendo, no digo nada más de la discusión, ya sólo me queda el lunes que resumiré como una vueltecilla por el centro con Eneko (otro amigo de Di), un Kebap en el Macbac y 7 horas maravillosas de vuelta a casa.